sábado, 19 de octubre de 2013

Concentración para que los jueces agilicen los casos de 'bebés robados'

Los Juzgados acogieron ayer la declaración de la madre de un niño que falleció en 1973 en el hospital Los resultados de dos exhumaciones confirman que eran los restos de sus hijos
GLORIA MORENO JEREZ | ACTUALIZADO 19.10.2013 - 10:51
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Imagen de las personas que se concentraron ayer en los juzgados. / Vanesa Lob

Un grupo de familias de la asociación 'SOS Bebés Robados' se concentró ayer en los Juzgados de la avenida Tomás García-Figueras para mostrar su respaldo a una madre, María Teresa Romero, que había sido citada a declarar en el juzgado de instrucción número 5 tras la denuncia que interpuso por la supuesta desaparición de su bebé en el año 1973. La asociación pretende de esa forma hacer visible su voluntad de llegar hasta el final pese a la lentitud y las complicaciones judiciales con que se están encontrando las denuncias. 

La siguiente declaración de otra madre está prevista para el día 23 de este mes y se trata de la mujer cuyo bebé se exhumó hace año y medio. Fue la primera exhumación que dentro del conocido como caso de los 'bebés robados' se llevó a cabo en el cementerio de Jerez, sin que todavía la familia conozca los resultados del cotejo de las muestras de ADN. De las dos exhumaciones posteriores que se realizaron, una del bebé de una familia de Arcos y otra, de un recién nacido cuya madre vive actualmente en Málaga, ya se conocen los resultados y en ambos casos las pruebas de ADN demuestran que los restos encontrados son los de sus hijos. No obstante la vicepresidenta de SOS Bebés Robados' y delegada en Jerez de la asociación, Luisa Fernanda Terrazas, señaló que en el segundo caso, la familia no está conforme con los resultados por lo que se está viendo la posibilidad de realizar otras pruebas de ADN. 

Más sorpresa ha causado en la asociación que el juez llame a declarar otra vez a la madre que desconoce aún los resultados de la prueba del ADN. "No sabemos cuál será el motivo. A ellos les dijeron que había restos en la caja, pero lo cierto es que no llegaron a verlos", indicó Terrazas. 

En cuanto al caso de María Teresa Romero, ésta relató poco antes de declarar ante el juez que el 3 de septiembre de 1973 ingresó en el hospital para dar a luz a su segundo hijo y que éste, según sus cuentas, era ochomesino. "Me pusieron una inyección para ver si aguantaba el mes que me quedaba, pero a las diez de la mañana del día siguiente nació. Me dijeron que era un niño y se lo llevaron. Yo me quedé tranquila, pero a la hora de darle el pecho, trajeron a los niños de la otra habitación y me extrañó que no trajeran al mío. Me levante y pregunté a dos enfermeras a través de los cristales y me dijeron que el niño estaba malito". A su marido, según cuenta, el médico le confirmó que al bebé se le habían encharcado los pulmones. María Teresa recibió el alta pero el niño permaneció ingresado. "Estuvo 14 días, engordó, mejoró, y después el día 18 me llaman y me dicen que el niño se había muerto. Como yo estaba apuntada a Santa Lucía, a las ocho fue mi marido, dio el parte y a las once y pico fuimos a la residencia y ya habían metido al niño en la cajita. Me lo enseñaron, era un niño grande. Yo me quedé sorprendida porque un niño que está malito y es ochomesino no podía ser así de grande pero me lo creí". El bebé se enterró y cuando pasados cinco años su madre fue a visitarle al cementerio se encontró con que habían sacado sus restos y que habían sido depositados en la fosa común. "El Ayuntamiento dice que me avisaron, pero no fue así y ahora esa es mi duda: si el niño estaría allí o no". María Teresa acudió ayer al juzgado acompañada de su marido y sus dos hijas, que la han respaldado en todo momento en la complicada búsqueda, que inicia como otras muchas familias cuando empiezan a salir a la luz pública casos de supuestos 'bebés robados'. "Es que yo no sé si el niño que vi en la caja era mi hijo, porque en el tiempo que estuvo ingresado no pude acercarme a él ni tocarle. Además cuando he pedido los papeles en la residencia pone que al niño le dieron el pecho, pero yo no fui y también aparece que le cambiaron de cuna, cuando yo siempre que fui estaba en la misma". 

María Teresa es consciente sin embargo de que estando los restos en la fosa común será más difícil averiguar la verdad de lo ocurrido. "No tengo muchas esperanzas pero yo he querido seguir adelante, si no se puede hacer nada me conformaré pero el niño nació en un parto normal y todo fue normal".

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