lunes, 24 de marzo de 2014

"No descansaré hasta descubrir la verdad"

Rosario González busca a su hermano. A su madre le dijeron que nació muerto, pero escuchó su llanto
J. A. HIDALGO CÁDIZ | ACTUALIZADO 23.03.2014 - 10:28
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Los tres hermanos González, en su casa de Cádiz.
El 13 de julio de 1962 la madre de Rosario ingresó en el Hospital Zamacola de Cádiz, dispuesta a dar a luz a un niño. Había sido un embarazo normal, sin ningún síntoma de que algo le podía ocurrir al feto. Cuando abandonó el centro médico días más tarde, lo hizo sin su bebé. Había nacido muerto, le dijeron, pero no le enseñaron el cadáver. 

Cincuenta años más tarde Rosario González mantiene las dudas que tuvo su madre durante el resto de su vida: que su hijo no había nacido muerto como le dijeron, que el cuerpo que vieron su marido y su hijo mayor no era el de su pequeño, que el niño seguía vivo.

Cincuenta años más tarde Rosario González forma parte del grupo de ciudadanos que han pedido la exhumación de los restos de sus hijos, de sus hermanos, conscientes de que tan vez los cuerpos enterrados no fuesen sus familiares. Todos forman parte de la Asociación Bebés Robados. Medio centenar de ellos esperan ahora ansiosos a que comiencen los trabajos de exhumación en el viejo cementerio de Cádiz, concluido ya el derribo de sus cuarteladas. 

"Algo extrañó ocurrió desde un principio, porque en el registro de entrada en el Hospital pusieron que mi madre ingresaba por enfermedad y que formaba parte de una familia sin recursos, desestructurada. Algo que era mentira, porque siempre fuimos una familia muy unida", afirma Rosario. 

El parto fue bien e incluso la madre pudo oír los llantos de su nuevo hijo. "Sin embargo, al rato le dijeron que el niño había nacido muerto. Les dijeron a mis padres que ellos se hacían cargo de todo y que no era posible ver el cadáver del pequeño. Pero mi padre y mi hermano mayor insistieron. Le enseñaron un feto muerto, con una especie de escarcha en la ceja. Mi hermano le dio un beso y siempre recordará que el cadáver estaba muy frío. Desde el primer momento y hasta que murió en los años noventa, mi madre siempre tuvo claro que su hijo no había muerto en el parto". 

Reconoce Rosario González que, después de tantas décadas, "la fuerza de la verdad nos mantiene en pie. Cada vez se va aclarando más y viendo la verdad en el caso de los bebés robados". 

Rosario no ha querido llevar a los tribunales el caso de su hermanos. Por el momento. Va a esperar a la exhumación del cuerpo y comprobar a través del ADN si es o no su hermano. En caso afirmativo "iré hasta el fin del mundo, dejaré todo para localizar a mi hermano, para hacer justicia y descubrir la verdad.

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